domingo, 12 de junio de 2011

Esa tiniebla eres tú

Darío Jaramillo Agudelo, Santa Rosa de Osos, 1947
Primero está la soledad.
En las entrañas y en el centro del alma:
ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza;
que solamente tu respiración te acompaña,
que siempre bailarás con tu sombra, 
que esa tiniebla eres tú. 
Tu corazón, ese fruto perplejo, no tiene que agriarse con tu sino solitario; 
déjalo esperar sin esperanza
que el amor es un regalo que algún día llega por sí solo.
Pero primero está la soledad,
y tú estás solo,
tú estás solo con tu pecado original -contigo mismo-.
Acaso una noche, a las nueve, 
aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro de ti,
y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso;
pero no olvides, especialmente entonces,
cuando llegue el amor y te calcine, 
que primero y siempre está tu soledad
y luego nada
y después, si ha de llegar, está el amor. 


Darío Jaramillo Agudelo
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Algo de lo que leí el viernes, mientras iba para Calima, mientras recordaba a alguien a quien me gusta recordar. Es bueno eso de leer en movimiento, así se arruinen un poco los ojos. También es bueno recordar, descubrir, que existen poetas como Darío Jaramillo Agudielo, que te conocen de toda la vida, sin haber cruzado palabra con ellos. 

sábado, 11 de junio de 2011

Gusanear, del verbo tragar mucha agua



En mitad del Lago Calima, ayer, en un paseo con el Colegio. Fue un día bastante divertido. Montamos en la lancha de una estudiante, que tiene finca por allá, lancha y gusanito; nos varamos por gasolina y tocó inyectarla así desde un galón de reserva que siempre carga la lancha, como se ve en la foto, al fondo; luego montamos en el gusanito, que es un flotador grandísimo, de lona, en el que uno se monta y que es remolcado por la lancha a velocidaes supersónicas: la idea es no dejarse caer, pero siempre hay un momento en que el gusanito se da vuelta y sale uno volando por el aire o se revuelca en el lago, además la niña que manejaba la lancha está loca y nos hacía tomar unas curvas super maldadosas. Luego de tres gusaniadas dije no más y mejor manejé yo la lancha para que la estudiante se montara en su gusanito, y me desquité. En fin, fue un día bastante divertido, y con emociones fuertes. Creo que volveré al Calima Lake pronto.

jueves, 9 de junio de 2011

Estructura dramática


Como ella a veces me desbarata el discurso y me deja sin armas, yo tomo venganza desbaratando las películas que le gustan, con la ayuda de mis estudiantes. 

miércoles, 8 de junio de 2011

buen viento y buena mar

sábado, 4 de junio de 2011

Es-tu-día (con otro acento)



Que trabajos tan hermosos tiene la vida.


Acecha a la maldita de tu abuela, me aconsejo.
Soporta el sol y si es preciso acalámbrate
esperando a que la carcamala duerma
mientras oye novelones de radio
y discute con el malo.
Desátale el fajón de su camisola 
y amárrala al mecedor para que ojalá
no se suelte nunca.


Es tu día: jódete!


Quémate las pestañas en la luz de los recuerdos.
Apresúrate a comprar el último libro 
de ese viejo poeta que te obsesiona,
y ven rápido a tu escondirijo
a empuñar el bolígrafo y el cigarrillo.
Coloca la jarra de limonada en la mesa. 
Corre, ve y dile a la tristeza de antier
cuál era el color exacto del día en que murió tu padre.
Emborráchate de nostalgia,
empieza unverso.
Apúrate pendejo que por ahí, entre tus glándulas,
transita la vejez inerme.


(Raúl Gómez Jattin)


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A veces está bien escuchar imperativos con acento y cambiárselo luego.

lunes, 30 de mayo de 2011

Sal con una chica que no lee

(Por Charles Warnke)


Tomado de El Malpensante


Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.


Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.


Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.


Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.


Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.


Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.


Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.


No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.


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Amar a una filóloga ha sido el infierno, y yo he sido feliz en el infierno, aunque al final no haya quedado más que un pequeño, dulce y amoroso odio. Pienso que el que escribió este texto me estuvo espiando durante tres años.

domingo, 1 de mayo de 2011

yo opino que el amor es un estado mental ¿ ud que opina acerca de ese tema?

El amor es un discurso, tu concepción de él depende de los cruces ideológico-discursivos que te atraviesen la cabeza, de tu historia psíquica, de tu líbido y tus deseos insatisfechos, de los traumas que conserves de la infancia y la adolescencia. Probablemente uno quiera o necesite amar a la madre, buscar una figura paterna, reelaborar la historia que no pudo concretar con una ex... y a eso le llame amor cuando se lo proyecta a cualquier aparecida... más o menos eso es el amor.

pregúntame lo que quieras, prometo ser sincero aunque no diga la verdad

jueves, 28 de abril de 2011

'El amor se produce cuando se acaricia una textura, cuando con las manos o con la boca se relata. La boca acaricia con relatos, provoca texturas aquí o allá. Y en las texturas se puede leer. Pero casi nadie sabe leer'

miércoles, 20 de abril de 2011

'If I was twice the man I could be. I'd still be half of what you need'

sábado, 16 de abril de 2011

She is a very kinky girl


that girl is pretty wild now
(the girl's a super freak)
the kind of girl you read about
(in new-wave magazine)
that girl is pretty kinky
(the girl's a super freak)
I really love to taste her
(every time we meet)
she's all right, she's all right
that girl's all right with me, yeah
(she's a super freak, super freak)
she's super-freaky...
Super freak, super freak...

martes, 12 de abril de 2011

Yo, sin ninguna ironía

Soy yo, sin ninguna ironía, sin disgusto alguno, alegre por no sentir ni siquiera alegría, menos ser lo que es y estar donde está, así hace quien no más desea o sabe que más no puede tener, por eso sólo quiere lo que era suyo, todo en definitiva.

José Saramago, El año de la muerte de Ricardo Reis

lunes, 11 de abril de 2011

Cuando estuve en el mar era marino....


Cuando estuve en el mar era marino
este dolor sin prisas.
Dame ahora tu boca:
me la quiero comer con tu sonrisa.

Cuando estuve en el cielo era celeste
este dolor urgente.
Dame ahora tu alma:
quiero clavarle el diente.

No me des nada, amor, no me des nada:
yo te tomo en el viento,
te tomo del arroyo de la sombra,
del giro de la luz y del silencio,

de la piel de las cosas
y de la sangre con que subo al tiempo.
Tú eres un surtidor aunque no quieras
y yo soy el sediento.

No me hables, si quieres, no me toques,
no me conozcas más, yo ya no existo.
Yo soy sólo la vida que te acosa
y tú eres la muerte que resisto.

Jaime Sabines

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GRACIAS :)

viernes, 8 de abril de 2011

Sobre la figura del autor y sus derechos

Pregunta de @fibonacciprower sobre derechos de autor y patentes [ http://ewey.co/B1008#comments ]: ¿por qué tengo el derecho de hacer mi negocio así, y obligar a los demás a seguirlo? (como discusión a un post de @chlewey en su blog)

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Una ley no se escribe en una hoja en blanco. El derecho lo que hace es modificar otras leyes, o legislar al rededor de prácticas existentes, pero su creación y su aporte no pueden partir de cero, siempre hay un antecedente, ya sea jurídico o fáctico.

La autoría es una función discursiva en un universo normativo donde discurso y poder son fuerzas interdependientes. La función de autor refiere un modo de existencia, circulación y operación de los discursos en una sociedad, que varía según contextos históricos, y que pone en relación el concepto de autoría con los conceptos de obra y firma. La función de autor se define al estudiar las modalidades de existencia de los discursos, las formas de circulación, atribución, apropiación, etc., y la manera en que estas modalidades se articulan con relaciones sociales concretas. De esta manera, decir que un escrito es de un autor es rescatarlo de la palabra anónima e indiferente, también de la carta privada y de otros espacios reservados a la expresión fugaz, es situarlo en una posición o estatuto que está fuera y dentro del texto, en el límite de los textos, por cuanto a la vez que unifica una obra, que él ha creado, depende por entero de ella, puesto que es la obra la que construye al autor, que fuera de ella, de ese conjunto de textos que lo singularizan, es sólo un ente de razón o una persona no tenida en cuenta. (cfr. J. M. Pozuelo Yvancos en Poética de la ficción y a M. Focault en ¿Qué es un autor? http://www.henciclopedia.org.uy/autores/Foucault/Autor.html)

La autoría permite la existencia del individuo a partir de su obra. Es el reconocimiento social de lo que el ser humano hace, de su testimonio de la existencia. Pero esto no se da en la mera abstracción de la vida espiritual humana sino en una sociedad que tiene un devenir material inobjetable. Tal vez no sea el autor quien deba controlar su obra, pues el autor mismo es una creación producida por la forma en que circulan los discursos en la sociedad actual. En la antigua Grecia el autor no importaba demasiado, al punto de que ahora no sabemos si La Iliada y la Odisea fueron escritas por el mismo Homero. Quiero decir: la fama de los hombres es creada socialmente a partir de la forma en que son apropiadas sus obras en un campo de producción socioeconómico. Es natural que un autor -por vanidad o por interés económico-, quiera controlar el destino de su obra, su nombre y su creación, porque si tiene la suerte de pasar a la posteridad es quizás eso lo único que quedará de su corta existencia, pero también es cierto que quien finalmente determina estas cosas es el azar de la historia.

Ahora: para que un autor exista es necesario que se convierta en una figura pública a partir de la unidad que le brinda su obra, no olvidemos que es su obra la que lo construye, y su obra sólo adquiere existencia en tanto circula por una comunidad receptora. La ley trata de regular la forma en que circulan los discursos, las obras, en función de las pugnas entre poderes en una sociedad, pero es realmente el conglomerado social el que en la praxis determina estas formas. Por eso cualquier ley que pretenda condicional las prácticas que históricamente se han construido, se han modificado, se están modificando y se modificarán, está destinada al fracaso, a ser evadida y finalmente a tornarse obsoleta. De la misma manera la función de autor existe ahora como una práctica social de circulación y apropiación de las obras, pero no es necesario que sea así siempre porque tampoco ha sido siempre de esa forma.

En este marco de interpretación: el autor puede pretender controlar su obra, como ideal, como "deber ser", pero siempre estará en conflicto con los poderes de la sociedad, tanto el poder con el que puede intentar establecer alianzas para controlar su lucro económico, como por el poder de una sociedad que construye y modifica sus prácticas constantemente. Y también: el autor es más autor en tanto es más tenido en cuenta, es decir, en tanto su obra es conocida por un mayor número de personas que le atribuyen esa autor-idad sobre su creación. Por eso la discusión tal vez sea más conveniente darla sobre los mecanismos que permiten la construcción de esa autoridad que sobre la legitimidad que pueda tener el autor sobre el control de su creación.

pregúntame lo que quieras, prometo ser sincero aunque no diga la verdad

jueves, 7 de abril de 2011

Describa el abrazo perfecto.

Esta frase está genial para una consigna de ejercicio de escritura. El algún momento la usaré.

El olor es importantísimo, porque para la perfección de un abrazo hay que cerrar los ojos y cuando se cierran los ojos llegan al olfato muchas cosas que no se pueden sentir con los ojos abiertos; son mejores las mezclas de aromas suaves, digamos, algo de shampoo, un perfume y una brizna de aliento. Un abrazo amoroso es más adecuado, porque creer en la perfección sólo es posible bajo la ceguera que produce el amor. Es preferible que sea con una chica que sea más pequeña que uno para que se pueda instalar sin mayores contratiempos sobre el pecho, pero si es más grande o de igual tamaño no importa, siempre se encuentran formas de acomodar los cuerpos. A mí me gusta particularmente la combinación que acabo de señalar. En cuanto al sonido pienso que no es imprescindible la música, basta una cantidad de silencio entre los dos cuerpos que sea suficiente para escuchar las respiraciones, las inflexiones de la garganta, los latidos del corazón. Un ruido ambiente lejano de ciudad cosmopólita, de ventisca en el campo, o de olas estrellándose contra las rocas estaría bien para acompañar y complementar la parte auditiva. El tiempo es una variable importantísima, su duración debe estar por los 3 minutos con 17 segundos.

Y en fin, podría pasarme la noche escribiendo camelos como el anterior párrafo, que no diría lo que es fundamental. A lo mejor baste con estar convencido de que ese abrazo es perfecto. A lo mejor simplemente se abraza sin saberlo, de la perfección de ese acto, y es sólo cuando lo reconstruye la memoria cuando se advierte, porque como escribió Saramago en una novela dedicada a Lisboa y a Fernando Pessoa: "sólo los ojos del recuerdo pueden ser agudos como los del gavilán". Pero también es probable que no existan ese tipo de abrazos, es lo más plausible, teniendo en cuenta lo imperfectos que somos. A lo mejor a la perfección del abrazo recordado se le olvide la picazón de un mosquito en la mano, o esa piquña enla cabeza que mejor se soporta porque no voy a dejar de abrazar para rascarme la cabeza. Entonces, nunca se sabe. El abrazo perfecto sólo existe en cada una de sus invenciones y reinvenciones, en el juego desfigurador de la memoria.

pregúntame lo que quieras, prometo ser sincero aunque no diga la verdad