José Saramago, El año de la muerte de Ricardo Reis
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martes, 12 de abril de 2011
Yo, sin ninguna ironía
Soy yo, sin ninguna ironía, sin disgusto alguno, alegre por no sentir ni siquiera alegría, menos ser lo que es y estar donde está, así hace quien no más desea o sabe que más no puede tener, por eso sólo quiere lo que era suyo, todo en definitiva.
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sábado, 10 de julio de 2010
y si robara una pintura...

Horizontes - Francisco Antonio Caro.
Es la pintura más maravillosa que se ha hecho en la historia para quien para mí es el ser más maravilloso que ha parido este mundo. De adolescente iba al Museo de Antioquia y se pasaba horas mirándola. Hay allí mucho de lo que ella ha soñado, deseado, inventado, padecido. Mientras me hablaba de eso, de todo eso, yo sólo acertaba a decir tonterías... y entre tantas, dije que robaría ese cuadro como Thomas Crown, para regalárselo.
Hoy confieso que quiero robar esa pintura como Thomas Crown en la película... a manera de juego, y regalárselo para que lo devuelva o haga lo que quiera con él, aunque seguramente eso ya no me va a devolver el amor de ella.
¿Alguien sabe dónde consigo un sombrero hongo?
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sábado, 29 de mayo de 2010
ilusiones ópticas

Las últimas teorías psicoanalíticas sobre la formación de la identidad debaten cuál es la mejor manera de concebir el mecanismo de identificación. Jacques Lacan, en su explicación de lo que denomina 'el estadio de espejo', emplaza el origen de la identidad en el momento en que el niño se identifica con su imagen en el espejo, percibiéndose como un todo, como lo que quiere ser. El yo es constituido por el reflejo que nos vuelve: por el espejo, por la madre y en las relaciones sociales por los otros en general. La identidad es producto de una serie de identificaciones parciales que nunca se completan. En última instancia, el psicoanálisis corrobora la lección que se podría extraer de las novelas más serias y celebradas: que la identidad es un fracaso; que nuestro convertirnos en hombre o mujer no llega a término felíz; que la interiorización de normas sociales (que según la sociología, sucede uniforme e inexorablemente) encuentra siempre resistencia y al final no funciona: no llegamos a ser quien se supone que somos.
Tomado de: Breve Introducción a la Teoría Literaria, Jonathan Culler.
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