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lunes, 4 de julio de 2011
Desordenando todo, dejando hablar al corazón
Todo lo que tengo
lo llevo a todas partes
y aunque no estés conmigo
no voy a mirar atrás.
___
A veces me ocurre que siento que no soy yo el que ha actuado o dicho las cosas que hago o digo, como si algún fantasma de mi interior se apoderara de mí y tomara el control de mi palabra y mi voluntad. Cuando me siento actuar de esa forma pienso que tal vez soy yo el fantasma que usurpa la identidad de ese otro que habla, de ese otro que hace las cosas, y pienso que debería abandonar este cuerpo ya y dejarlo que viva su vida.
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lunes, 30 de mayo de 2011
Sal con una chica que no lee
(Por Charles Warnke)
Tomado de El Malpensante
Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.
Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.
Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.
Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.
Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.
Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.
Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.
No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.
___
Amar a una filóloga ha sido el infierno, y yo he sido feliz en el infierno, aunque al final no haya quedado más que un pequeño, dulce y amoroso odio. Pienso que el que escribió este texto me estuvo espiando durante tres años.
Tomado de El Malpensante
Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.
Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.
Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.
Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.
Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.
Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.
Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.
No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.
___
Amar a una filóloga ha sido el infierno, y yo he sido feliz en el infierno, aunque al final no haya quedado más que un pequeño, dulce y amoroso odio. Pienso que el que escribió este texto me estuvo espiando durante tres años.
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sábado, 26 de marzo de 2011
Lo fatal
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos
y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos
y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
Rubén Darío
---
Desperté con este poema en la cabeza. Ojalá no sea una anunciación de la providencia, lo bueno es que por éste llego a la Letanía a nuestro Señor Don Quijote, y si es la providencia la que habla, con la Letanía la evado :)
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miércoles, 8 de diciembre de 2010
dejar caer todo eso que me separa del centro...
Acabo siempre aludiendo al centro sin la menor garantía de saber lo que digo, cedo a la trampa fácil de la geometría con que pretende ordenarse nuestra vida de occidentales: Eje, centro, razón de ser, Omphalos, nombres de la nostalgia indoeuropea. Incluso esta existencia que a veces procuro describir, este París donde me muevo como una hoja seca, no serían visibles si detrás no latiera la ansiedad axial, el reencuentro con el fuste. Cuantas palabras, cuántas nomenclaturas para un mismo desconcierto. A veces me convenzo de que la estupidez se llama triángulo, de que ocho por ocho es la locura o un perro. Abrazado a la Maga, esa concreción de nebulosa, pienso que tanto sentido tiene hacer un muñequito con miga de pan como escribir la novela que nunca escribiré o defender con la vida las ideas que redimen a los pueblos. El péndulo cumple su vaivén instantáneo y otra vez me inserto en las categorías tranquilizadoras: muñequito insignificante, novela trascendente, muerte heroica. Los pongo en fila, de menor a mayor: muñequito, novela, heroísmo. Pienso en las jerarquías de valores tan bien exploradas por Ortega, por Scheler: lo estético, lo ético, lo religioso. Lo religioso, lo estético, lo ético. Lo ético, lo religioso, lo estético. El muñequito, la novela. La muerte, el muñequito. La lengua de la Maga me hace cosquillas. Rocamadour, la ética, el muñequito, la Maga. La lengua, la cosquilla, la ética.
Cortázar, de Rayuela, capítulo 2.
___
He sido, más antes que ahora, apasionadamente este libro. De muchacho quería ser Horacio Oliveira, y que en París todo me fuera Buenos Aires y Viceversa. Esta adultez me está llegando con cierta cómoda predilección por las 'categorías tranquilizadoras'.
Cortázar, de Rayuela, capítulo 2.
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He sido, más antes que ahora, apasionadamente este libro. De muchacho quería ser Horacio Oliveira, y que en París todo me fuera Buenos Aires y Viceversa. Esta adultez me está llegando con cierta cómoda predilección por las 'categorías tranquilizadoras'.
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Rayuela
sábado, 4 de diciembre de 2010
surrounded by a senseless scene with nothing of significance
Day to day
Where do you want to be?
'Cos now you're trying to pick a fight
With everyone you need
You seem like a soldier
Who's lost his composure
You're wounded and playing a waiting game
In no-man's land no-one's to blame
See the world
Find an old fashioned girl
And when all's been said and done
It's the things that are given, not won
Are the things that you want
Empty handed, surrounded by a senseless scene
With nothing of significance
Besides a shadow of a dream
You sound like an old joke
You want out, a bit broke
An' askin me time and time again
And the answer's still the same
See the world
Find an old fashioned girl
And when all's been said and done
It's the things that are given, not won
Are the things that you want
You've got a chance to put things right
So how's it going to be?
Lay down your arms now
And put us beyond doubt
So reach out it's not too far away
Don't mess around now, don't delay
See the world
Find an old fashioned girl
And when all's been said and done
It's the things that are given, not won
Are the things that you want
___
La canción más maravillosa del día con un maravilloso video
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Canciones,
Gómez
cada silencio tiene un registro y una profundidad...
El silencio que queda entre dos palabras
no es el mismo silencio que envuelve una cabeza cuando cae,
ni tampoco el que estampa la presencia del árbol
cuando se apaga el incendio vespertino del viento.
Así como cada voz tiene un timbre y una altura,
cada silencio tiene un registro y una profundidad.
El silencio de un hombre es distinto del silencio de otro
y no es lo mismo callar un nombre que callar otro nombre.
Existe un alfabeto del silencio,
pero no nos han enseñado a deletrearlo.
Sin embargo, la lectura del silencio es la única durable,
tal vez más que el lector.
___
No se angustie si se queda sin palabras, mejor enséñeme a leer en sus silencios.
no es el mismo silencio que envuelve una cabeza cuando cae,
ni tampoco el que estampa la presencia del árbol
cuando se apaga el incendio vespertino del viento.
Así como cada voz tiene un timbre y una altura,
cada silencio tiene un registro y una profundidad.
El silencio de un hombre es distinto del silencio de otro
y no es lo mismo callar un nombre que callar otro nombre.
Existe un alfabeto del silencio,
pero no nos han enseñado a deletrearlo.
Sin embargo, la lectura del silencio es la única durable,
tal vez más que el lector.
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No se angustie si se queda sin palabras, mejor enséñeme a leer en sus silencios.
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Roberto Juarroz
sábado, 27 de noviembre de 2010
Dejó un pedazo de vida, y se marchó...
Toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado, eterna y vieja juventud que me ha dejado acobardado, como un pájaro sin luz.
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Goyeneche
lunes, 22 de noviembre de 2010
ahora necesito amor...
Si sólo tengo amor,
¿qué es lo que valgo yo?
si tengo ganas de bailar,
¿para qué voy a esperar?
ahora necesito amor,
es mi única ambición;
y como yo no sé bailar,
a galeras a remar.
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Manolo García
sábado, 20 de noviembre de 2010
Balada de asonancias consonantes o de consonancias disonantes o de simples disonancias
A Luis Alzate Noreña
A Jorge Villa Carrasquilla
I
Para el asombro de las greyes planas
suelo zurcir abstrusas cantilenas.
Para la injuria del coplero ganso
torno mis brumas cada vez más densas.
Para el mohín de lo leyente docto
marco mis versos de bizarro rictus,
(leyente docto: abléptico pedante)
tizno mis versos de macabros untos.
Para mí... no hago nada, nada, nada,
sino soñar, sólo vivir la vida!
II
A qué contar a la olvidosa gente
si el amor en mi pecho llora o canta?
(a la olvidosa gente, es a saber:
al aire, al viento, al sol, al río, al mar...)
o a qué decir si el alma poesía,
-gruña así o grazne la trivial raleaa
qué decir si el alma poesía
huésped es de mi torre o de mi rúa?
Y que (como Villon el su tabardo,
su buitre prometeiico Atlas el Sordo,
como Nerón la púrpura, y la toga
César el Calvo, y ponzoñosa daga
el Valentino de mirar buído,
y, de la Tour de Nesle precipitado,
el saco Buridán, oh Margarita!)
yo porto, a más del tirso y la careta,
yo porto, en mí, la sombra del fastidio,
signo fatal, exilio sin remedio?
(como Nerón la púrpura, o la toga
César el Calvo, o la siniestra daga
el Valentino César, cuando arruga
su ceño ante las turbas enemigas!)
III
Un ignorado ritmo, dócil, terso,
donde el absurdo corazón esparzo,
¡eso será la impertinente estrofa
en que de todo mi desdén se befa,
y más de mí!: desdén, sobrio estilete
y el más seguro amigo en el combate
contra la tribu inulta! ¡Oh Muchedumbre!:
qué vales tú, si topas con el Hombre?
(y el Hombre, dí, si topa con el Hambre?
y Muchedumbre y Hombre con la Hembra?).
IV
Para mí no hago nada, nada, nada,
¡sino soñar, sólo vivir la vida!
Para mí no hago nada... ¿acaso humo
cuando en la pipa blondo aroma quemo,
-si en el magín devano las ideas
humo también, color de fantasía...-?
Para mí no hago nada, nada, sólo
soñar, vivir la vida a contrapelo.
V
Sin un sueño de Amor más que divino
-por tener de ideal y ser humanoque
da objeto y razón a mi durar...
sin ése Amor, mejor fuérame ser
una Sombra en la Sombra: quieto Buda
dormitando en la Muerte o en la Vida.
VI
Para el asombro de las greyes planas
suelo zurcir abstrusas cantilenas.
Para ofender la mesocracia ambiente
mi risa hago sonar de monte a monte;
tizno mis versos de bizarro rictus
para el mohín de lo leyente docto;
para “divertimento” de mí mismo
trovas pergeño: absurdos y sarcasmos!
Y busco algo de ensueño y de aventura
dentro la noche...! y doy la vida entera
por el Amor, oh tú, sola Mujer!
mientras viene el morir!
León de Greiff, Bogotá 1922 (Diciembre) (1925-1927)
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love will never do what you want it to
No es extraño, no. Nada de lo que está pasando es extraño.
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Tom Jones
jueves, 18 de noviembre de 2010
¿Monstruario?
¿Y si no fuera muerto ni no-muerto? ¿Si a lo mejor padeciera tan sólo un absceso cataléptico y estuviera a punto de despertar, lleno de euforia, como se acostumbra en estos casos?
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Píldoras
lunes, 15 de noviembre de 2010
pequeño avance informativo...
Torva inquietud.
Torva inquietud sus ácidos infiltra
por su sangre y espíritu:
torva inquietud
como un perfume pálido
que sutil se disuelve.
Ilusorios soñares
ya no atosigan -gratos
dominadores- la desorbitada
fantasia.
Ni deseos, que antaño (deliciosos
Condottieri) regían la bullente
pujanza de los versos.
Ni del amor sagítulas ahora
criban con acerada dulcedumbre
el corazón que fuera su vasallo...
Ni la ambición -por la llanura inerte
no ya pueril se avanza
como corcel sediento,
de la cisterna en búsqueda afanosa!-
Vagos luares de la luna, trémulos
aprestigian su frente, cuando noches
cogitadoras
quitas y profundas:
y el recuerdo retañe
por minutos, apenas, el antiguo
clave, donde una férvida sonata
donde un himno de amor -ya mudo- mora...
Himno de amor que un día
maravilloso, un día
-maravillósamente iluso- al viento
cantó, dulce trovero de Provenza
maravillósamente iluso!
Torva inquietud.
Torva inquietud sus ácidos infiltra
por su sangre y espíritu.
Torva inquietud
cuya letal ponzoña
paso a paso se adueña,
paso a paso, de la vaciladora
voluntad.
León de Greiff, Nenias 1, Bogotá 1921
---
Esto no es poesía, la función del texto arriba es meramente referencial...
Torva inquietud sus ácidos infiltra
por su sangre y espíritu:
torva inquietud
como un perfume pálido
que sutil se disuelve.
Ilusorios soñares
ya no atosigan -gratos
dominadores- la desorbitada
fantasia.
Ni deseos, que antaño (deliciosos
Condottieri) regían la bullente
pujanza de los versos.
Ni del amor sagítulas ahora
criban con acerada dulcedumbre
el corazón que fuera su vasallo...
Ni la ambición -por la llanura inerte
no ya pueril se avanza
como corcel sediento,
de la cisterna en búsqueda afanosa!-
Vagos luares de la luna, trémulos
aprestigian su frente, cuando noches
cogitadoras
quitas y profundas:
y el recuerdo retañe
por minutos, apenas, el antiguo
clave, donde una férvida sonata
donde un himno de amor -ya mudo- mora...
Himno de amor que un día
maravilloso, un día
-maravillósamente iluso- al viento
cantó, dulce trovero de Provenza
maravillósamente iluso!
Torva inquietud.
Torva inquietud sus ácidos infiltra
por su sangre y espíritu.
Torva inquietud
cuya letal ponzoña
paso a paso se adueña,
paso a paso, de la vaciladora
voluntad.
León de Greiff, Nenias 1, Bogotá 1921
---
Esto no es poesía, la función del texto arriba es meramente referencial...
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domingo, 14 de noviembre de 2010
Monólogo de un padre con su hijo de meses

[Enrique Lihn (Santiago de Chile, 1929-1988)]
Nada se pierde con vivir, ensaya:
aquí tienes un cuerpo a tu medida
Lo hemos hecho en sombra por amor a las artes de la carne
pero también en serio
pensando en tu visita como en un nuevo juego gozoso y doloroso;
por amor a la vida, por temor a la muerte y a la vida,
por amor a la muerte
para ti o para nadie.
Eres tu cuerpo, tómalo, haznos ver que te gusta como a nosotros este doble regalo que
te hemos hecho y que nos hemos hecho.
Cierto, tan sólo un poco del vergonzante barro original,
la angustia y el placer en un grito de impotencia.
Ni de lejos un pájaro que se abre en la belleza del huevo,
a plena luz, ligero y jubiloso, sólo un hombre:
la fiera vieja del nacimiento, vencida por las moscas, babeante y rebosante.
Pero vive y verás el monstruo que eres con benevolencia
abrir un ojo y otro así de grandes,
encasquetarse el cielo, mirarlo todo como por adentro,
preguntarle a las cosas por sus nombres
reír con lo que ríe,
llorar con lo que llora,
tiranizar a gatos y conejos.
Nada se pierde con vivir, tenemos todo el tiempo del tiempo por delante
para ser el vacío que somos en el fondo.
Y la niñez, escucha:
no hay loco más feliz que un niño cuerdo
ni acierta el sabio como un niño loco.
Todo lo que vivimos lo vivimos ya a los diez años más intesamente;
los deseos entonces se dormían los unos en los otros.
Venía el sueño a cada instante,
el sueño que restablece en todo el perfecto desorden
a rescatarte de tu cuerpo y tu alma;
allí en ese castillo movedizo eras el rey, la reina, tus secuaces, el bufón que se ríe de sí mismo,
los pájaros, las fieras melodiosos.
Para hacer el amor allí estaba tu madre
y el amor era el beso de otro mundo en la frente,
con que se reanima a los enfermos,
una lectura a media voz,
la nostalgia de nadie y nada que nos da la música.
Pero pasan los años por los años y he aquí que eres ya un adolescente.
Bajas del monte como Zaratustra a luchar por el hombre contra el hombre:
grave misión que nadie te encomienda;
en tu familia inspiras desconfianza,
hablas de Dios en un tono sarcástico, llegas a casa al otro día, muerto.
Se dice que enamoras a una vieja, te han visto dando saltos en el aire,
prolongas tus estudios con estudios de los que se resiente tu cabeza.
No hay alegría que te alegre tanto como caer de golpe en la tristeza
ni dolor que te duela tan a fondo como el placer de vivir sin objeto.
Grave edad, hay algunos que se matan porque no pueden soportar la muerte,
quienes se entregan a una causa injusta en su sed sanguinaria de justicia.
Los que más bajo caen son los grandes,
a los pequeños les perdemos el rumbo.
En el amor se traicionan todos,
el amor es el padre de sus vicios.
Si una mujer se enternece contigo le exigirás te siga hasta la tumba,
que abandone en el acto a sus parientes,
que instale en otra parte su negocio.
Pero llega el momento fatalmente en que tu juventud te da la espalda
y por primera vez su rostro inolvidable en tanto huye de ti que la persigues a salto de ojo,
inmóvil, en una silla negra.
Ha llegado el momento de hacer algo parece que te dice todo el mundo
y tu dices que sí, con la cabeza.
En plena decadencia metafísica caminas ahora con una libretita de direcciones en la mano,
impecablemente vestido,
con la modestia de un hombre joven que se abre paso en la vida,
dispuesto a todo.
El esquema que te hiciste de las cosas hace aire y se hunde en el cielo dejándolas a todas en su sitio.
De un tiempo a esta parte te mueves entre ellas como un pez en el agua.
Vives de lo que ganas, ganas lo que mereces, mereces lo que vives:
eres, por fin, un hombre entre los hombres.
Y así llegas a viejo como quien vuelve a su país de origen después de un viaje interminable corto de revivir, largo de relatar,
te espera en tí la muerte, tu esqueleto con los brazos abiertos,
pero tu la rechazas por un instante,
quieres mirarte larga y sucesivamente en el espejo que se pone opaco.
Apoyado en lejanos transeúntes vas y vienes de negro,
al trote,conversando contigo mismo a gritos, como un pájaro.
No hay tiempo que perder, eres el último de tu generación en apagar el sol y convertirte en polvo.
No hay tiempo que perder en este mundo embellecido por su fin tan próximo.
Se te ve en todas parte dando vueltas en torno a cualquier cosa como en éxtasis.
De tus salidas a la calle vuelves con los bolsillos llenos de tesoros absurdos: guijarros, florecillas.
Hasta que un día ya no puedes luchar a muerte con la muerte y te entregas a ella, a un sueño sin salida, más blanco cada vez, sonriendo, sollozando como un niño de pecho.
Nada se pierde con vivir, ensaya: aquí tienes un cuerpo a tu medida,
lo hemos hecho en la sombra por amor a las artes de la carne pero también en serio,
pensando en tu visita
para ti o para nadie
ENRIQUE LIHN
DEL LIBRO "LA PIEZA OSCURA"
---
Por estos días me ha estado rondando el tema de la paternidad y la maternidad... esta noche me ha venido este poema a la mente, de uno de los poetas más intensos y crudos que he leído... chileno, muy comprometido, pero también, muy honesto... al menos a mí me lo parece. A ver si leyendo cosas como esta se acaba de sublimar y asumir la noticia del embarazo de alguien que amé.
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Poesía
lunes, 1 de noviembre de 2010
ya se hace de noche, me tengo que ir
Charly Garcia Chipi Chipi
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Si este dolor durará por siempre
no digas nada, detente aquí...
porque yo voy donde nunca estoy,
donde nunca fui...
Tómalo con calma,
la cosa es así...
ya se hace de noche,
me tengo que ir.
___
escuchar Charly siempre me acerca un tanto más a mí mismo, a lo que siempre había creído que soy yo... canción perfecta para ir cerrando un lunes festivo frío y lluvioso, sintiendo que mi brújula comienza a apuntar de nuevo hacia el sur... carita felíz para esta noche :)
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Píldoras
domingo, 24 de octubre de 2010
Llevo el Sur, como un destino del corazón
Vuelvo al Sur, como se vuelve siempre al amor.
Vuelvo a vos, con mi deseo, con mi temor.
Llevo el Sur, como un destino del corazón.
Soy del Sur, como los aires del bandoneón.
Sueño el Sur, inmensa luna, cielo al revés,
Busco el Sur, el tiempo abierto, y su después.
Quiero al Sur, su buena gente, su dignidad.
Siento el Sur, como tu cuerpo en la intimidad.
Te quiero, Sur.
Sur, te quiero.
Vuelvo al Sur, como se vuelve siempre al amor.
Vuelvo a vos, con mi deseo, con mi temor.
Quiero al Sur, su buena gente, su dignidad.
Siento el Sur, como tu cuerpo en la intimidad.
Vuelvo al Sur.
Llevo el Sur.
Te quiero Sur.
Te quiero Sur.
__
Me sucede desde que leí Rayuela y decidí abandonar sociología para estudiar literatura, pero lo había olvidado. Y aunque siento que llevo algunos años de retraso, yo sé que nunca es tarde para volver al Sur. Casi todo lo que he leído, visto y escuchado estos años, sin darme cuenta, ha sido buscando el Sur.
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Goyeneche
sábado, 23 de octubre de 2010
ni tan arrepentido ni encantado de haberme conocido
De sobras sabes que eres la primera,
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera,
por ti la vida entera;
y, sin embargo, un rato, cada día,
ya ves, te engañaría
con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera.
Ni tan arrepentido ni encantado
de haberme conocido, lo confieso.
Tú que tanto has besado
tú que me has enseñado,
sabes mejor que yo que hasta los huesos
sólo calan los besos
que no has dado,
los labios del pecado.
Porque una casa sin ti es una emboscada,
el pasillo de un tren de madrugada,
un laberinto
sin luz ni vino tinto,
un velo de alquitrán en la mirada.
Y me envenenan los besos que voy dando
y, sin embargo, cuando
duermo sin ti contigo sueño,
y con todas si duermes a mi lado,
y si te vas me voy por los tejados
como un gato sin dueño
perdido en el pañuelo de amargura
que empaña sin mancharla tu hermosura.
No debería contarlo y, sin embargo,
cuando pido la llave de un hotel
y a media noche encargo
un buen champán francés
y cena con velitas para dos,
siempre es con otra, amor,
nunca contigo,
bien sabes lo que digo.
Porque una casa sin ti es una oficina,
un teléfono ardiendo en la cabina,
una palmera
en el museo de cera,
un éxodo de oscuras golondrinas.
Y cuando vuelves hay fiesta
en la cocina
y bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno
y el lunes al café del desayuno
vuelve la guerra fría
y al cielo de tu boca el purgatorio
y al dormitorio
el pan de cada día.
___
Aunque habría convenido conocer esta canción antes... meses, años antes, me parece que no explica nada. No me explica nada. No me justifica en nada. Está aquí nomás porque sirve para alimentar un trauma, uno de los odios que guardo contra mí mismo.
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Joaquín Sabina
lunes, 18 de octubre de 2010
yo no creo en volver a empezar...
Te perdiste en el huracán
viste cómo son las cosas
te aferras, te aferras, te aferras y el viento te lleva igual
que los dioses te protejan donde vayas
y que tus santos te cuiden en el mar...
El olvido no perdona,
viste cómo son las cosas
del polvo venimos, andamos, después todo al polvo va
yo no creo en volver a empezar...
Lo que un día ví
no lo veo más
veo una serpiente, amarilla, violenta
se muerde la cola
Tanta estupidez, tanta vanidad,
y lo que fue hermoso nunca más ya lo será
Llueve y está gris
el sol ya vendrá,
casi siempre está nublado en London Town...
Y así se pasan los años,
viste cómo son las cosas,
volvemos, volvemos, volvemos, al fin, al mismo lugar,
mientras tanto fumo un faso en Londown Town
Ella dice que está bien, él dice que está mal,
no se cansan nunca de actuar, de actuar...
ésa misma pena
Tanta estipidez, tanta vanidad,
y lo que fue hermoso
nunca más ya lo será
Llueve y está gris, el sol ya vendrá...
Buena suerte nena desde... London Town
___
de mí para mí... canción para escuchar setenta y tres veces esta noche. allí hay fuerza y aliento... mañana será un día lleno de muchachos, carcajadas, calificaciones, miedos... el día me perderá en su ritmo. el resto de hoy es sólo escuchar esta canción... ya todo volverá a tener movimiento.
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Fito Páez
viernes, 15 de octubre de 2010
la tarde se ha puesto triste y yo prefiero callar
no sé para que volviste
si ya empezaba a olvidar
no sé si ya lo sabrás
lloré cuando vos te fuiste
no sé para que volviste,
que mal me hace recordar
la tarde se ha puesto triste
y yo prefiero callar
para qué vamos a hablar
de cosas que ya no existen
no sé para que volviste
ya ves que es mejor no hablar
que pena me da saber que al final
de ese amor ya no queda nada
sólo una pobre canción
da vueltas por mi guitarra
Y hace rato que te extraña
mi zamba para olvidar
mi zamba vivió conmigo
parte de mi soledad
no sé si ya lo sabrás
mi vida se fue contigo
contigo, mi amor, contigo
que mal me hace recordar
mis manos ya son de barro
tanto apretar al dolor
y ahora que me falta el sol
no sé que venís buscando
llorando mi amor llorando
también olvidame vos
___
yo sé que Facundo Toro no me conoció, pero estoy seguro de que escribió esta canción pensando en este momento de mi vida... describe por completo esa tristeza que como pueda sofoco... y sí, la conclusión está bien, me ayuda a decidir... es preferible callar, después de todo... callar, sólo callar
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viernes, 8 de octubre de 2010
sacándome de adentro a una paisa...

EL PUEBLO DE CALI RECHAZA
A Los Graduados, Los Hispanos
y demás cultores
del "Sonido Paisa" hecho a la medida
de la burguesía,
de su vulgaridad.
Porque no se trata de "Sufrir me tocó
a mí en esta vida"
sino de "Agúzate que te están velando".
¡¡Viva el sentimiento afro-cubano!!
¡¡Viva Puerto Rico libre!!
Ricardo Ray nos hace falta.
---
Aquí diciéndome unas cuantas mentiras... voy a mandar a hacer carteles como aquél personaje, Rubén Paces, y los voy a pegar en las paredes de mi ciudad, con engrudo, para verlos todos los días.
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Andrés Caicedo,
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miércoles, 6 de octubre de 2010
la muerte tiene muchas formas de existir
Hemos amado juntos tantas cosas
que es difícil amarlas separados.
Parece que se hubieran alejado de pronto
o que el amor fuera una hormiga
escalando los declives del cielo.
Hemos vivido juntos tanto abismo
que sin ti todo parece superficie,
órbita de simulacros que resbalan,
tensión sin extensiones,
vigilancia de cuerpos sin presencia.
Hemos perdido juntos tanta nada
que el hábito persiste y se da vuelta
y ahora todo es ganancia de la nada.
El tiempo se convierte en antitiempo
porque ya no lo piensas.
Hemos callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones,
dos sustancias sin justificación,
dos sustitutos.
Lo hemos buscado todo,
lo hemos hallado todo,
lo hemos dejado todo.
Únicamente no nos dieron tiempo
para encontrar el ojo de tu muerte,
aunque fuera también para dejarlo.
Roberto Juarroz
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hay muertes lentas, muy lentas, pero que a pesar de eso, avanzan firmes.
que es difícil amarlas separados.
Parece que se hubieran alejado de pronto
o que el amor fuera una hormiga
escalando los declives del cielo.
Hemos vivido juntos tanto abismo
que sin ti todo parece superficie,
órbita de simulacros que resbalan,
tensión sin extensiones,
vigilancia de cuerpos sin presencia.
Hemos perdido juntos tanta nada
que el hábito persiste y se da vuelta
y ahora todo es ganancia de la nada.
El tiempo se convierte en antitiempo
porque ya no lo piensas.
Hemos callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones,
dos sustancias sin justificación,
dos sustitutos.
Lo hemos buscado todo,
lo hemos hallado todo,
lo hemos dejado todo.
Únicamente no nos dieron tiempo
para encontrar el ojo de tu muerte,
aunque fuera también para dejarlo.
Roberto Juarroz
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hay muertes lentas, muy lentas, pero que a pesar de eso, avanzan firmes.
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